Sobre la inmensa capacidad creativa del hombre

Ayer me vino un pensamiento interesante.

A la mañana en el mostrador de la librería miré unas libretitas para chicos. Eran muchas, eran muy “creativas”: con dibujos muy variados, diseños esmerados, colores, brillos, texturas, etc. Yo hace tiempo que no le doy bola a esas cosas, por más decoración que tengan comprendo que solo son libretas para escribir.

Pero no podía dejar de notar el gran trabajo que había detrás de cada uno de esos objetos, desde la idea, hasta cada uno de los hechos de su producción, la logística, todo. Hasta pensé en los medios de transporte que los debían haber llevado. Muchos elementos y personas estuvieron involucrados y aportaron su suyo para que las libretas llegaran finalmente a esa vitrina.

Cuanto esfuerzo humano!

A la noche mientras viajaba en bondi veía por la calle todo tipo de carteles, fachadas, vidrieras super atractivas, pantallas enormes, muchísimas cosas que me hacían pensar “Qué zarpado es el ser humano que puede producir cosas así”.

Recodé las libretitas.

Cuanta capacidad, hombre!

Es obviamente reconocible que nuestra capacidad es inmensa. Pensar esto debería enorgullecerme del género humano. Pero no sentí eso, fue un sentimiento más parecido a la tristeza o a la pena porque en ese momento noté que toda esa energía había sido utilizada para un fin poco productivo.

Nuestra capacidad es inmensa y nuestra energía es muy valiosa como para desperdiciarla.

Para qué seguir produciendo ideas y objetos que no nos aportan realmente nada profundo y verdadero?

Y tampoco suelen aportan nada nuevo. Convengamos que gran parte de la “creatividad” hoy en día se aplica al diseño y a la publicidad que busca diferenciar una cosa de otra para posicionarse supuestamente más arriba del resto, en vez de ayudarnos a encontrar aquello que podría ser realmente útil para el Hombre.

Esforzarse por diferenciar dos cosas que son esencialmente iguales, me parece un absurdo y hasta ofensivo.

Además aclaro que con “posicionarse” no me refiero solo a una marca comercial, sino a los esfuerzos mentales de una persona para avanzar teniendo como parámetro a los demás, sea para subir de puesto en su trabajo, o para saltarse lugares en la cola del supermercado o de un recital.

No es solo una crítica al capitalismo y su sistema, eso sería poner la responsabilidad fuera de nosotros, sino que es un llamado a cada uno. En todos los órdenes de la vida invertimos nuestra energía y capacidad creativa. Desde el laburo que elegimos, cómo nos alimentamos, en qué pensamos cuando vamos en el bondi, hasta cómo “criamos” a nuestros hijos (yo aun no los tengo, pero lo pienso).

Y si en vez de repetir “mejoradamente” o “reversionar” lo que ya conocemos, buscamos (= creamos) la manera más verdadera aunque nos suene una locura total?

Usemos todo este potencial para producir ideas que nos hagan realmente mejores personas, que nos abran la cabeza al entendimiento de uno mismo, de los demás y de nuestro entorno, que nos unan más como raza humana.

Posiblemente parezca una locura imposible de realizar. Es necesario sortear esa trampa, porque es solo eso, una trampa, una ilusión.


TENEMOS LA CAPACIDAD DE SER CREATIVOS. TENEMOS LOS RECURSOS, LA ENERGÍA.

VAMOS A CREARNOS CON CONCIENCIA.


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