Un desliz que te deja ver cómo funciona ese sistema

Recordar que todo lo bueno que recibimos es porque en algún momento lo pedimos, aunque nos hayamos olvidado por completo. Tal vez fue hace mucho tiempo, tal vez lo pensamos al pasar y no le dimos importancia y como ahora es tan bueno e importante, no lo relacionamos con ese otro pensamiento. O tal vez solo se archivó. 

(Seguramente, además de pensarlo, lo sentimos. Me animó a sugerir que en el sentimiento positivo, en la armonía de la vibración interna está la verdadera clave.)


Lo bueno de recordarlo es que es una señal. Un desliz de la matrix que te deja ver cómo funciona ese sistema, el azar o destino o el “que sea lo que sea” o como cada uno lo llame. 

Hay un sistema, hay leyes universales en todos lados. Probablemente las que no entendemos formen el “azar”. O será lo que le llaman “incertidumbre”? 

A ver… Una siente algo, lo “formula”, y ya está. Ahí debe soltarse el pensamiento. “Si lo amas déjalo libre. Si vuelve a ti es tuyo, sino, nunca lo fue”. Y cuando vuelve materializado, puede suceder que no lo identifiquemos como generado por nosotros mismos desde este nivel más básico (de base), fundamental, inherente a uno mismo. 

Entonces cuando te percatás de esto decís “Ahhh…” y un suspiro reverencial. 

Ahora a practicar y practicar. 


Como dice Joseph Campbell, cambiar esta programación occidental adquirida basada en el deseo y el miedo. El deseo, el querer, sentir necesidad, falta, anhelar. Y el miedo, el temor, la no confianza, inseguridad. 

El otro día leí algo sobre el sentirse inseguro en una publicación de Ale en FB, creo que de Osho. Hablaba de aceptar el vivir en la inseguridad porque así es, nunca estamos seguros del todo. 

Y también me acordé de un video de Chopra que me recomendó Lola, el tipo tiraba una re clave: aceptar la Incertidumbre, porque es ahí donde todo nace. 

Todos apuntan a lo mismo. Yo también lo siento así. 

Lo único que hay que hacer es sentirlo. Querer no es necesario, esperar tampoco. 

Si realmente es, acá está. Acá y ahora. 

(Esto, aprendiendo a vivir el “aquí y ahora”, que cada momento es lo que justamente necesitamos.)

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